UN AUTÓNOMO EN ESPAÑA PAGA MÁS IMPUESTOS QUE TRUMP

Qué mal sabor de boca.

En un artículo que habrá sorprendido a aproximadamente el 0% de la población, tras años ocultando sus declaraciones de impuestos del público, The New York Times reveló que el supuesto maestro empresario Trump solamente pagó $750 anuales durante los dos primeros años de su presidencia, así como la gran cifra redonda de $0 a lo largo de los 10-15 años previos.

El residente de la Casa Blanca, quien farda sin cesar de su estilo de vida lujoso y ha basado una buena parte de su plataforma electoral en su hipotético éxito empresarial -alegando que un buen hombre de negocios sabría manejar mejor la economía del país-, achaca esta circunstancia a las pérdidas que hubiera sufrido sus negocios.

¡Cuánta pérdida!

¿Con qué nos quedamos? ¿Un empresario brillante, o un empresario fracasado? No pueden ser ciertas ambas realidades tan contradictorias a la vez.

Sospecho que tiene que ver más con sus conocidas actividades turbias, como los pagos a su hija, Ivanka, que Trump ha desgravado como gastos de consultoría, o los casi $100.000 descontados en concepto de peluquería y maquillaje.

Otro rico explotando el sistema, vamos.

Ante este engaño tan patente, todavía más insultante en un país cuya economía ha sido azotada por la mala gestión de la crisis sanitaria provocada por el COVID, resulta de especial interés constatar que los hogares que perciben una renta media de $25.000 al año habrían pagado más impuestos que el presidente en funciones.  

¡Y eso que no tienen ni aviones privados, ni hoteles en todo el mundo, ni campos de golf, ni…!

Para brindar otra perspectiva, un autónomo en España, cotizando la base mínima de 944,35€ al mes, también habría pagado más al Estado que el mismísimo Presidente de los Estados Unidos.

Sabe mal, muy mal.

Para más inri, los estadounidenses que votamos desde el extranjero nos enfrentamos a una mayor presión fiscal que nuestros compatriotas al otro lado del charco, ya que tributamos en base a nuestra nacionalidad y no nuestro país de residencia (quitando Eritrea, los Estados Unidos es el único país del mundo que impone esta obligación a sus ciudadanos).

Teóricamente concebida para frenar la evasión fiscal por parte de unos pocos multimillonarios, en la práctica, esta ley castiga a la clase media en el extranjero, atrapándonos en un engorroso entramado de códigos fiscales, abreviaturas y obligaciones: el FATCA (declaración de bienes), el FBAR (declaración de cuentas), la propia declaración anual (independientemente de nuestro país de trabajo e ingresos), y más... mientras las grandes corporaciones como Google o Apple -o Trump- siguen tan felizmente a lo suyo.

Es decir, los únicos perjudicados somos los ciudadanos de a pie.

Hablo con conocimiento de causa.

Yo también estoy sujeto a esta ley, fuente de frustración añadida, miedo y confusión todos los años cuando me toca hacer la declaración en el país que me vio nacer, a pesar de que toda mi actividad profesional se realiza en España.

Por lo tanto, tomo esta última afrenta de Trump como una ofensa personal.

Esto es uno de los muchos motivos por los que la plataforma de Democrats Abroad es de tan suma importancia: la reforma de la ley de impuestos. Desde la organización y desde hace años, se ha realizado una labor loable para eliminar la onerosidad de dicha ley para los SMEs y autónomos en el extranjero, toda vez que se mantiene el espíritu de la ley para evitar el fraude fiscal por parte de los verdaderos culpables.

Es uno de los muchos motivos por los que necesitamos que gane Biden en noviembre.

Es uno de los muchos motivos por los que todo estadounidense residente en el extranjero debe registrarse a votar en www.votefromabroad.org

Aunque tan solo sea para quitarnos este mal sabor de boca.